¿Qué es lo que lleva?
- 1 cucharada (sopa) de margarina (¿Puede ser light? Sí. ¿Puede ser mantequilla? Sí. ¿Puede ser manteca? … ¿usted quiere ser verde o no, cazo?)
- 2 cucharadas (sopa) de harina de trigo
- 1 1/2 vaso de leche caliente (tiene que ser caliente, para que no se formen pelotones en el caldo, digo, ¡soufflé!)
- 1 platillo (té) de queso rallado (¿esta medida es de madre, eh? donde lee “1 platillo ” entienda “más o menos 50 gramos”. Si fuera mi madre, siempre sería más)
- 1 platillo (té) de cualquier queso en cubitos (¿sobró mozzarella? Échala. ¿Tienes un pedazo de parmesano reseco? ¡Ponlo en la olla! ¿Un pedazo de brie? ¡Échalo!)
- 3 huevos
- 1 poquito de nuez moscada (esta es para hacerte que cocinas muy bien: es una bolita parecida a un maní grande, que se raspa y se echa un poquito para dejar la comida olorosa y con un gustito característico. Está en la sección de condimentos del supermercado)
- mantequilla y galleta molida para untar
¿Cómo se hace?
0. Encienda el horno a más o menos 200 grados. Tome un pirex, molde o refractario mediano y úntele mantequilla. Cuando estuviera todo cubierto, espolvoréalo con galleta molida. Esto evita que el soufflé se pegue en el molde. Guarda el pirex porque solo lo vas a usar en el paso 5.
1. A fuego bajo, coloca la margarina y la harina en una olla pequeña, revolviéndola bien hasta que se dore. Retira la olla del fuego y añade la leche caliente poco a poco, revolviendo siempre para que no se formen pelotones. No te olvides de apagar la llama (yo soy experto en quemar el delantal…)
PS del paso 1: Si se te formaron pelotones, no entres en pánico, bate el “menjurje” en la licuadora y recomienza a partir de aquí.
2. Enciende el fuego bajo de nuevo y coloca la olla con la papilla hasta que hierva. El secreto está en revolver todo el tiempo.
3. Retírela del fuego (¡ahora es definitivamente!) y añádele los quesos, las yemas y la nuez moscada. Si quisieras, pon un poco de sal (si estuvieras usando quesos amarillos, no lo recomiendo, porque ellos ya son muy salados). Reserva.
4. Bate las claras a punto de nieve y mézclalas delicadamente a la crema que quedó reservada. Con un tenedor es más fácil la parte de “delicadamente”.
5. Coloca la crema en el molde o refractario citado en el punto cero de este paso a paso. Llévalo al horno (que ya debe estar caliente) y déjala hasta que se dore. Solo retírala del horno en el momento exacto de llevarla a la mesa, porque ¡la “maldita” baja rápido!













