Cátchup y Mostaza
21.11.08 - 15:05 | Categorias: Animales

Cátchup y Mostaza han siempre sido muy unidas. Primeras a nacer de una niñada de cinco hembras, las dos gatas eran prácticamente iguales en su pelaje tan rajada que mal se distinguían las manchas. Cátchup era la más roja, Mostaza, la más castaña. Las dos, dóciles y tibias, verdaderas gatas-líquidas, de aquellas que se esparraman en el primer cariño.

Por algún problema genético, las niñadas de Mostaza eran cada vez más pequeñas. Días antes de parir, explotando de gordas, las gatas sumían de la vista. Adoraban dar la luz en el oscurito de mi armario de colchas, para el desespero de mi abuela. Cátchup era siempre la primera, seguida, tres o cuatro días después, por su hermana.

Separábamos las cajitas, para que nadie encrespara con los sobrinos. Inconformada por tener dos cachorros a menos, Mostaza iba hacia la cajita de la hermana y cogía con la boca la primera pelotita de pelos que encontraba por la frente. Cuando Cátchup encontraba la falta de uno de los cachorritos, iba hacia la toca de la hermana y cogía un gatito… uno cualquier… Con la diferencia de días que las niñadas tenían no era raro ver en una caja tres gatitos gordos, con los ojos abiertos y un chiquitito todavía ciego, confundido en el intenso juego felino.

Un día, fui para el área de servicio y flagré un gatito olvidado…era demasiado pesado para ser arrastrado por la nuca de un lado para el otro. Maullaba implorando por alguien, madre, tía, uno cualquiera, que le llevase de vuelta al calor de los hermanos. Le cogí en mis brazos, era delicado y trémulo, como su pequeño corazón pulsando locamente atrás de unas costillitas de la espesura de palillos de dientes. Le llevé hasta la niñada y lo arreglé en la primera teta vacía que encontré. Busqué una caja más grande y puse las dos hembras juntas, con los ocho cachorros colectivos y los dieciséis grifocitos de leche. Nunca más encontré un gatito perdido.

Hasta hoy, traigo conmigo la responsabilidad de haber tocado aquel pequeño ser tan frágil. Sujetar un cachorro recién nacido en las manos cambia algo dentro de la gente.

Lee el post original en portugues (blog Guindaste): Catchup e Mostarda

Guindaste Compártelo
Fechar
  • Social Web
  • E-mail
Enviar correo electrónico

Avalie:
1 Estrella2 Estrella3 Estrella4 Estrella5 Estrella
 

Escribe tu comentario

Nombre (necesita ser rellenado)

Email (necesita ser rellenado)

Site o Blog