
La querida amiga y bióloga Lucia Malla en su post Sharkwater na China, hace un alerta sobre la “mentira” que se le dice a los consumidores de aletas de tiburón en China, el mayor mercado consumidor de aletas del planeta. Cerca de 80% de las aletas colectadas en el mundo van a parar al puerto de Hong Kong.
Según el relato que Lucia oyó de un divemaster, los chinos que iban a bucear decían que “no había problema en quitarle la aleta al tiburón, porque ella se regenera“. Lucia afirma que “esto no es verdad, pues una vez retirada la aleta, el animal no puede nadar más y muere de hambre porque no puede cazar, y se ahoga, pues la mayoría de los tiburones actuales necesitan nadar para ‘ventilar’ las branquias y respirar”.
Es hora de repensar este hábito de comer sopa de aleta que, según dice la propia Lucia, está exterminando todo un grupo de animales del planeta. Esto es una barbarie sin tamaño, en nombre del placer de personas que creen que no le están haciendo ningún daño al medio ambiente.
Lea el post entero de Lucia Malla en su blog Uma malla pelo mundo.
Foto de André Seale – Aletas de tiburón secando en embarcación brasileña.

