Bombillos Fluorescentes: todo cuidado es poco

Fue el @dasilvaorg quien me pidió para escribir sobre el asunto, fue en un mensaje hace dos semanas. Antes que caiga en el hueco negro del “no lo hice”, aquí está un post sobre qué hacer con los bombillos ahorradores – que, sí, son una cuestión ambiental, pues contienen mercurio, un metal altamente prejudicial para la salud y para el medio ambiente.

La mayor preocupación sobre la contaminación mercurial es consecuencia de los efectos a la salud relacionados a la exposición al mercurio metilado  (metil mercurio) encontrado en el agua y alimentos acuáticos. El sistema nervioso central es el objetivo principal del metil mercurio. Este metal también es un agente teratogénico. Sin embargo, sus efectos genotóxicos (acción en el ADN) son de difícil interpretación y contradictorios.

Fuente: Efectos biológicos del mercurio y sus derivados en los seres humanos – una revisión bibliográfica.
¿Dónde están los bombillos fluorescentes fundidos y/o rotos en Brasil? En la basura común, en gran parte – sólo 6% son reciclados hoy. Y ese es el peor lugar para ellos.
Los beneficios.

Esta “novedad” llegó a Brasil en 2001, por culpa del apagón – y de la necesidad de todos de ahorrar MUCHA energía eléctrica. Por razones obvias (ellos bajan la cuenta de luz) los bombillos ahorradores conquistaron el corazón – y el mercado brasileño. ¡Su crecimiento, en los últimos cuatro años, fue de 20% al año! La iluminación responde por 20% del consumo de una residencia. Cada bombillo compacto de 15W – la misma luz de la incandescente de 60W – ahorra R$ 2 por mes en la cuenta de luz. En una casa de clase media, con cerca de diez bombillos, el ahorro mensual es de R$ 20,00.
Detalle: ellos son importados. En 2007 trajimos cerca de 80 millones de ellos, casi todos de China – líder de fabricación del producto. Según estudio de Procel (Programa Nacional de Conservación de Energía Eléctrica), 96% de los entrevistados conocen los bombillos fluorescentes. 14% de ellos los utiliza en forma compacta y otros 30% usan los tubulares.
En 2008, INMETRO (Instituto Nacional de Metrología, Normalización y Calidad Industrial) puso en vigor una ley que obliga los bombillos fluorescentes (compactos o no) a exhibir la Etiqueta Nacional de Conservación de Energía – que atesta el cumplimiento de las exigencias de desempeño, la garantía de un año. La mayoría de los fabricantes, sin embargo, logra garantizar su producto por dos años.
¿Se rompió? ¡Cuídese! Material peligroso.

Todo cuidado es poco a la hora de manosear y usar los bombillos fluorescentes. En caso uno de ellos se rompa, eso libera mercurio. Vea las recomendaciones de ABilumi:

* No use aspiradores de polvo para limpiar;
* Después del accidente, ventile el ambiente – abra puertas y ventanas;
* Salga del local por como mínimo, 15 minutos;
* Para limpiar, use guantes y delantal. Evite contacto del material con la piel. Ponga todo en un saco plástico;
* con un papel humedecido, retire los pequeños pedazos de vidrio que queden (no se quite los guantes…);
* Ponga el papel dentro de aquel saco plástico y cierre bien;
* Ponga todo el material dentro de un segundo saco plástico. Lacre el saco plástico evitando la continua evaporación del mercurio liberado;
* Después de la limpieza, lave las manos con agua corriente y jabón.

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