¿Para dónde va su “número dos”?

Según CEDAE, Companhia Estadual de Águas e Esgotos,  y  SABESP, Companhia de Saneamento Básico do Estado de São Paulo, definitivamente,  su inodoro  no es un basurero. No obstante, se usted tira en él, papel higiénico, preservativos, toallas sanitarias, hilo dental, bastoncillos de algodón, pañales desechables, filtros de cigarro y lo que  su imaginación pueda alcanzar, con seguridad, su inodoro es un basurero privado (disculpe el infame juego de palabras).

“Ah, pero que asco, ¡poner el papel usado en el basurero!” – dirán algunos de ustedes. – “Existe un sistema de tratamiento de aguas albañales” para retornar el agua limpia al medio ambiente. Y, mantener aquella basurita maloliente en el baño es antihigiénico”, responderá alguien más.

Bueno, la cuestión es sencilla: si en su edificio y en su barrio hay una estación de tratamiento de aguas albañales, (En Rio y en São Paulo), tire su papel higiénico en el inodoro. En caso contrario, recójalo, pues, si  su “número dos” fuera para las aguas albañales sin tratamiento, provocará la contaminación de los ríos y lagos.

Hacia el camino del mar…

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Al dejar su casa, las aguas albañales irán para las redes colectoras, donde los residuos sólidos (que  consiguieron pasar por los caños sin tupirlos), serán separados del agua por un enrejado. Enseguida, las aguas albañales se transportarán a una caja para retirar la arena que hubiera mezclada en ellas.

La próxima parada de sus aguas albañales es en un sedimentador, en el cual quedarán depositadas las partículas más pesadas. Después, en el tanque de aeración, el aire hace que los microorganismos se multipliquen y se alimenten del material orgánico, formando el  lodo y diminuyendo la carga contaminadora de las aguas albañales.

Y no acabó aún. En otro decantador, el lodo va hacia el fondo, y la parte líquida, ya libre del 90 % de las impurezas, no vuelve para nuestra casa, es obvio, sino es lanzada en los ríos o reaprovechada para limpiar calles y regar jardines.

¿Y la parte sólida?

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El lodo va para otro decantador y después pasa por condensadores para que se vuelva más concentrado. Inmediatamente, en los flotadores, la parte sólida se separa de la parte líquida. Digestores reciben el lodo y los microorganismos anaeróbicos degradan la materia orgánica, formando el gas metano.

Ahora son los filtros prensa que deshidratan el lodo proveniente del condicionamiento químico. Y, finalmente, el lodo se almacena y se deshidrata para ponerlo en  el relleno sanitario.

Y, ¿sin tratamiento?

Imagine la situación anterior sin el tratamiento de las aguas albañales: ellas van directo para los ríos contaminando la naturaleza. Situación muy conocida por mucha gente aquí. ¿Quién no ha visto aún aquella agua negra, llena de lodo,  sin tratamiento, cayendo directamente en el agua de los ríos y lagos?

Entonces, arrojar papel higiénico dentro del inodoro es una cuestión de conciencia ambiental. ¿Qué es más asqueroso, tirar el papel en la basura o tirarlo directamente en el agua del inodoro? Piense primero, antes de responder: ¿para dónde va esta agua albañal? ¿Para una estación de tratamiento o directo a la naturaleza? Tome  su decisión y haga su parte.

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