Arnold Schwarzenegger puede estar bien acotado para ser el hombre de la energía de Obama, pero no corre solo en esta disputa. Otro nombre un tanto obvio es el de Al Gore. Luego de la derrota para Bush Jr. en 2000, ganó destaque mundial explorando el tema convenientemente y hoy tiene una de las propuestas más audaces cuando el tema es la remodelación de la forma como producimos y consumimos energía para enfrentar los cambios climáticos, el proyecto Repower America. En líneas generales, prevé a la generación de 100% de la energía consumida en los EEUU por medio de fuentes renovables – básicamente eólica (27%), solar (16%) y eficiencia energética (28%) – en un plazo de 10 años. Biocombustibles y energía geométrica tendrían su espacio, también, con 3% cada. Ninguna hidroeléctrica o usina nuclear sería construida en el periodo, restando las actuales, con 23% del nuevo escenario. En 2019, nada de petróleo o carbón. No está nada mal.
El proyecto está muy parecido al propuesto por Greenpeace y Consejo Europeo de Energías Renovables, el Revolución Energética, técnica y políticamente, una vez que ve una inmensa oportunidad en la crisis gigante que hacemos surf no se sabe bien cómo.
Si los americanos son realmente buenos en hacer dinero, mismo cuando es escaso, la hora es ahora. Las acciones de empresas del sector están hirviendo. En la resaca de la orgía del capital especulativo, tal vez presenciemos nuevos tiempos de investimentos volcados prioritariamente a la producción del bien, que permitirá generar empleos y renda. La ONU ya dijo antes: millones de empleos pueden ser generados hasta 2030 con investimentos en energía verde. La recesión ya viene provocando el curioso movimiento de dejar algunas empresas más verdes – como ha hecho con la industria de electrónicos.
Sea con Schwarzzie o Gore, quiero ver las doletas verditas salvando el planeta, no simplemente le depredando en beneficio propio. Comparto de la utopía promovida por el personal de Yes Man, quiero ver un NYT rellenado de buenas noticias – lo que no significa que serán fáciles.
Ni perfectas. Que sean honestas, ¡ya nos basta!
Si quieres conferir la íntegra de la edición fake del NYT, solo con noticias que nos gustarían que si fueran publicadas, asesa nytimes-se.com.
En el video abajo, sabrás como ha sido engendrada esa acción genial, y también verás un representante del NYT enfadarse (1min22s) al ser cuestionado sobre Judith Miller, en cuanto defendía la posición del periódico en la cobertura de la guerra del Iraquí.
New York Times Special Edition Video News Release - Nov. 12, 2008 from H Schweppes on Vimeo.
Las vísperas de los encuentros de las 20 mayores economías del mundo, la ONU con clamó los líderes de esos países a adherir a un acuerdo global para invertir de verdad en programas ambientales, que pueden ayudar a levantar la economía en el planeta. El Greenpeace está presionando el G20, también, en la misma línea, así como otras ONGs ambientalistas. Al contrario de lo que dice el cambia-chaquetas Patrick Moore, el ambientalismo no es pautado por el miedo, pero, por cambios de paradigma. La industria y los gobiernos han sido incapaces de, ahora, con la crisis golpeando a la puerta, parece que van, finalmente, despertar para la realidad.
Con la derrocada de Bush Jr. y su pandilla neocon, la posibilidad de un acuerdo amplio para enfrentar los cambios climáticos son enormes. Barak Obama tiene fuerza para tal y ya dijo que pretende reestructurar la matriz energética americana. Y como sabemos, para donde van los EEUU, el mundo va detrás. Hasta la biblia de la industria energética, el World Energy Outlook, sigue en esta línea. La economía verde está a punto de tornarse mainstream. ¡Que no tarde!
Y por hablar en energía, uno de los nombres más fuertes para asumir el comando de esa área en la gestión Obama es nadie menos que Arnold Schwarzenegger! El gobernador de California, lleva ventaja sobre los nombres como Al Gore, porque no se quedó solamente en el discurso, fue hasta allí y hizo mucho por la adopción de energías renovables en su estado, combatiendo la emisión de CO2 de forma incisiva. Y mira que el Gore está con un proyecto un tanto audaz, de cambiar radicalmente la forma como los americanos producen y consumen energía en el país. Por sus planes (que están todos en el site Repower America), los EEUU estarían a producir 100% de energía por medio de fuentes renovables ¡en 10 años! No es poco… Pero el trabajo de Schwazzie en California es de joder, confiere aquí.
Ahora, que situación, ¿verdad? ¿Poner el destino del planeta en las manos justo del Exterminador del Futuro?
Artículo de Rogério Cezar de Cerqueira Leite, profesor emérito de la Unicamp (Universidad de Campinas) y presidente del Consejo de Administración de la ABTLuS (Asociación Brasilera de Tecnología de Luz Sincrotrón), publicado en este viernes en la Folha de S. Paulo. El tío fue increíble!
Fue en la década de 1960 que la energía nuclear surgió como glorificada promesa de energía barata, inagotable, segura e limpia. El primer ocaso de la energía nuclear ocurrió después de los accidentes de “Three Miles Island” (EUA) y “Tchernobil” (Ucrânia) y subsecuentes discusiones sobre seguridad y residuo nuclear.
Esas fueron las observaciones que provocaron la revisión de la opción nuclear.
Aunque, los verdaderos motivos para su rechazo fueron de orden económica. Tanto los cuestos del potencial (MW instalado) como el de la energía (MWh) se mostraron entre é y cuatro veces más elevados que aquellos inicialmente esperados. Pues bueno, es verdad que las condiciones externas cambiaron, lo que justifica un reexamen de la opción nuclear.
Las consecuencias catastróficas, muy evidentes, del calentamiento global y el aumento de los precios de combustibles fósiles serían, seguro, suficientes para justificar una reevaluación.
Como consecuencia, a pesar de no haber la necesidad de una contribución térmica elevada, el Brasil pasó delante de países industrializados, cuando lanzó un ambicioso, para no decir megalomaníaco, programa de usinas nucleares.
Embasado en los datos de 60 mil MW e inversión de R$360 billones, lo que corresponde a un precio de U$3.500 por kW (suponiendo US$1 = R$1,7), mas allá de las tres usinas de Angra y otras cuatro ya programadas. De las 17 compañías americanas de generación con planes para adicionar usinas nucleares, solamente una – o tal vez dos – deberá ser comisionada hasta 2015. Esa era la fecha final para muchas de las referidas compañías.
La conclusión viene del informe de Moody’s Investor Service, que calculó un valor entre US$5.000 y US$6.000 para el kW núcleo eléctrico en 2007. En el caso concreto del único contracto cerrado, Florida Power, para la Usina Turkey Point, el kW deberá quedar en US$ 8.000, “en caso de que no haya nuevos aumentos de costos, material, forja, equipos y mano de obra”.
La discrepancia entre los dados de costos en EEUU y en Brasil son flagrantes. Como el sector nuclear brasileño nunca comete errores, podemos concluir que las empresas americanas no saben hacer un buen negocio. Tuviesen contractado la Eletronuclear, el precio del kW saldría por menos de la mitad. Hace sólo dos años, la industria nuclear hablaba en US$2.000 el kW. Como se ve, la historia se repite.
De repente porque no son pocos los analistas que prevén el “segundo ocaso de la energía nuclear”. En cambio, la comparación pertinente para el Brasil, sólo puede ser con la hidroelectricidad, y el parámetro adecuado no más es el precio del kW, pero el del kWh, pues hay una gran disparidad entre los factores de uso (utilización, etc…) de cada tecnología (porcentual del tiempo en que la usina está en operación).
Tomando el factor de uso más optimista posible (87% mencionado para Angra 3, pero inalcanzable en cualquier parque nuclear del mundo, incluso en el de Angra), el MWh nuclear costaría, hoy, R$180, de acuerdo con los cálculos irretocables de J. Carvalho (los datos básicos son aquellos fornecidos por Eletronuclear). Utilizando la misma regla, J. Carvalho calcula para la hidroeléctrica de Belo Monte (factor de uso de 40%) R$ 39/MWh, e, para Santo Antonio y Jirau (factor de uso de 50%), R$77/M.
Está bien recordar que los valores de costos para la opción nuclear aquí mencionados no incluyen el descomisionamento del reactor (algunos especialistas afirman que será de cerca de 50% de aquellos de la instalación) y el de la contención del despojo nuclear (basura), que nadie es capaz de adivinar. Todo eso queda para nuestros hijos, nietos y las próximas 50 generaciones pagaren.