
Quien vive en áreas urbanas muchas veces cree que, por la distancia entre sà y las regiones de florestas, no hay nada que se pueda hacer al respecto. Eso no es verdad.
Además de disminuir el uso de papel y encaminar los usados para reciclaje, puede usted hacer su parte sin tener que salir de la ciudad.
Nuestra Denise Rangel, de Sturm und Drang, indicó aquà en la Red el otro dÃa un programa muy interesante: Clickárvore. Cada usuario registrado puede hacer un clic por dÃa, que se revierte en la siembra de un árbol.
Las ONGs apoyadas por el proyecto siembran las mudas de árboles y los patrocinadores arcan con los costos. Según el sitio, hasta hoy ya se donaron 21.131.555 árboles.
Otro post bueno fue el de nuestra Ãsis Nóbile, de Xis-xis, con consejos sembrar árboles en ciudades. Ella explica cuales son las preocupaciones que se deben tener en cuenta, como parte de la planta, reglas del gobierno y especies indicadas.
Existen diferentes formas de abrazar la causa. Una de ellas, que usted puede hacer aún hoy, es ayudar a las personas a tomar conciencia sobre la responsabilidad de todos en la preservación del medio ambiente. La gente sabe muy bien como pequeñas actitudes pueden hacer la diferencia.
!Use nuestro e-card conmemorativo para empezar esa conscientización por su cÃrculo social!

No fue posible sembrar un árbol literalmente el dÃa de la Tierra, según me habÃa programado participar de la campaña “Siembre un bosque“, organizada por Georgia, del blog Saia Justa y por Beth, del blog Mãe Gaia. La idea es que cada persona sembrara un árbol hasta el dÃa 22 de Abril - DÃa del Descubrimiento - y divulgara la iniciativa.
Sin embargo, el dÃa de la Tierra, sembré virtualmente, una muda a través del site Clickarvore, que es un programa de reforestación con especies nativas de la Mata Atlántica por Internet. Cada clic corresponde a la siembra de un árbol. Pretendo sembrar una muda cada dÃa, durante todo el año. Poco a poco, voy sembrando mi floresta y disminuyendo mi impacto sobre el ambiente.
<!– /* Style Definitions */ p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal {mso-style-parent:”"; margin:0cm; margin-bottom:.0001pt; mso-pagination:widow-orphan; font-size:12.0pt; font-family:”Times New Roman”; mso-fareast-font-family:”Times New Roman”;} @page Section1 {size:612.0pt 792.0pt; margin:70.85pt 3.0cm 70.85pt 3.0cm; mso-header-margin:36.0pt; mso-footer-margin:36.0pt; mso-paper-source:0;} div.Section1 {page:Section1;} –>
/* Style Definitions */
table.MsoNormalTable
{mso-style-name:”Tabela normal”;
mso-tstyle-rowband-size:0;
mso-tstyle-colband-size:0;
mso-style-noshow:yes;
mso-style-parent:”";
mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt;
mso-para-margin:0cm;
mso-para-margin-bottom:.0001pt;
mso-pagination:widow-orphan;
font-size:10.0pt;
font-family:”Times New Roman”;
mso-ansi-language:#0400;
mso-fareast-language:#0400;
mso-bidi-language:#0400;}
Los pajaritos sembraron un girasol gigantesco en la baranda de mi casa. Él creció lindo, fuerte y vigoroso hasta alcanzar más de un metro. Dos meses después, surgió un botón y yo pasé a levantarme más temprano e ir directo para la ventana, con la esperanza de que estuviera lista la magia y la flor se abriera revelando el centro ensolerado. Un dÃa, sucedió: me desperté y me saludaba una flor del tamaño de un plato de postre. Eso fue hace tres semanas.
Desde entonces, incluso cuidando al girasol como a un bebé, su flor está muriendo — y yo junto, de tristeza. Conversé con un jardinero y él me explicó que las plantas tienen ciclos de vida diferentes. Algunas duran poco, como las hierbas y hortalizas en general: aunque usted mime una lechuga, ella va a crecer, dar una flor, lanzar sus semillas y morir en menos de seis meses. Es de la naturaleza de esa especie. Ya un árbol tiene un ciclo de vida mucho mayor, pero inclusive un jequitibá, llega el momento que muere.
Girasoles duran de cuatro a seis meses, dependiendo de la especie. “Por más que la reguemos, abonemos y dejemos la tierra movida, cuando acabe la vidita de la planta ella morirá lentamente”, me dijo Juareis. Ese será el destino de mi girasol de los pajaritos.
Desde que supe de eso, lo cuido para que disfrute bien sus últimos dÃas. En vez de cortar la flor marchita, dejo que la planta decida cuando hacerlo. Hasta porque, mientras la flor se marchita y se pone fea, una quÃmica secreta nace en su centro: ella prepara sus descendientes, las decenas de semillas que lanzará en la tierra para que los pajaritos la siembren por ahÃ.
Si yo sé de todo eso, ¿por qué siento que una lucecita se apaga diariamente dentro de m�